HASTA SIEMPRE QUERIDO “LALO GARCIA”

Parece mentira que un día tan soleado y tan bonito, como este 31 de marzo de 2015, pueda oscurecerse con tan trágica noticia, la muerte de LALO GARCÍA, “Gran Persona” y “Mejor Amigo” al que la vida le trato tan injustamente que no ha podido aguantarla.

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Estaba grabando un programa de TV, “Aquí en la Tierra” para ser más exactos, cuando recibí un mensaje de mi hija Carlota, comunicándome que habían encontrado el cadáver de Lalo en el Río Pisuerga, rio que le vio jugar, disfrutar y darlo todo como magnifico jugador que era.
Desde ese momento, la pena me invadió y me hizo recordar muchos momentos que viví con él, siempre atento, ameno, agradable en el trato.

Recuerdo la primera vez que lo llame para que viniera a dar el Pregón de las Fiestas de Pesquera de Duero, mi pueblo, o la primera visita que capitaneada por él, hizo el “Forum Filatélico” a nuestras bodegas, u otras tantas tardes.

Me llamaste cuando estabas en los peores momentos de tu vida para pedirme ayuda, y te di todo lo que pude. Pero ahora me pregunto sí todos los amigos, yo el primero, hicimos lo suficiente para ayudarte a sobrevivir o a salir de esa depresión que te ha llevado a la muerte. Si allá donde estés crees que fue así, perdónanos, y que nos sirva tu ejemplo para aprender que a veces la vida da la espalda a las personas y que deberíamos empatizar un poco más y acercarnos con más hechos a la gente que nos necesita.

D.E.P. allá donde estés y siempre te recordaremos como lo que fuiste.
Nuestro pésame a la familia.

LALO GARCÍA: Buena gente – “Una gran persona”.

POR TODO ESTO… SOY UN CLON DE MI PADRE

¿Si alguien sintiera este vino como yo lo siento…?

Las sensaciones que produce este vino, son algo más que la expresión escrita en una cata convencional. Cuando creamos algo tan grande como este Emilio Moro “Clon de la Familia”, hay que pensar que existe una espiritualidad única en esos viñedos que producen este vino, HAY ALMA debajo de esos viñedos arcillosos, calcáreos y de canto rodado.

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Esa espiritualidad es debida a muchos factores, pero uno fundamental, es tener suerte de que pueda nacer en una tierra única, dónde el terroir da de sí su mejor equilibrio y por eso nosotros podemos, con el máximo respeto, hablar de lo que representa este vino cuando lo catamos.

Uno se muestra nervioso cuando abre la botella, lo mismo que un torero tiembla antes de enfrentarse con un toro. Si eres sensible, hasta el sonido del tapón al descorchar el vino te impacta, lo mismo que cuando se abre el telón para dar paso a esa obra maestra que siempre has querido ir a ver.

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Color intenso, profundo, que impresiona y se muestra voluntarioso para que sigas disfrutando de él en la siguiente fase. Impactante cuando lo subo a la nariz y me sublima su sencillez, su generosidad, su limpidez aromática. Este vino abre su corazón desde el primer momento mostrándote que estás ante la más pura honestidad.

Fruta negra, mineralidad…, no quiero describiros si son moras o zarzamoras sino que quiero contaros lo que me transmite con adjetivos y lo que me transmite, y es: “toda una vida de esfuerzo, de dedicación, de cariño hacia la tierra, de valores que rozan lo sobrenatural”.

Se pone a hablar conmigo, el vino quiero decir, y el mismo me recuerda los grandes y sacrificados momentos que pasamos con mi padre para que él, el vino, pueda haber nacido con tanto esplendor. “Clon de la Familia” eres apasionado, sabes escuchar y dejas que hable, y en la medida que vamos hablando, me hablas de ti (algo que yo ya sé por qué es lo que buscamos cuando te criamos).

Me honra querido “Clon de la Familia” que me muestres tanta gratitud. Quiero que vengas conmigo un poco más, y te meto en mi boca con predisposición sabiendo que no me vas a decepcionar, y me llenas, me llenas tanto que me emocionas, porque toda la riqueza que llevas dentro juega de una manera amigable con mis papilas gustativas y te muestras como la vida misma, con sus momentos dulces, amargos, divertidos, joviales…

Eres serio y divertido al mismo tiempo, eres amable y tienes personalidad, quieres dejar tu impronta y no porque quieras imponer tu ley, sino porque quieres agradar a quien te está consumiendo. En realidad eres tan complejo porque eres sencillo.

Ojalá te pudieran entender para que te valorarán como te mereces, pero no te preocupes, nosotros te entendemos tal y como eres: “GRANDE”.

EL VINO, ARTE Y CULTURA

Sin entrar en las banales discusiones políticas, de sí la crisis ha terminado o no, lo que sí es cierto es que la temperatura económica ha subido. El trabajo que hemos llevado a cabo estos años en temas comerciales y de marketing a nivel internacional, y que por supuesto seguiremos realizando, deja paso ahora a otros planes más acordes con nuestra filosofía y nuestra forma de ser.

Desde nuestra Bodega, queremos profundizar todavía más en nuestra RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA y atender no sólo cuestiones sociales, que también, si no apoyar la cultura que nos identifica como región, pueblo o nación, con una sola riqueza que muchas veces son la base de nuestros valores como personas.

Queremos que la riqueza cultural que tenemos sea reconocida a nivel internacional, y todo ello a través de ese fluido, que es el mejor catalizador de Relaciones Humanas, como es el vino.

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“EL VINO ES ARTE Y EL VINO ES CULTURA”

Me siento orgulloso de poder apoyar iniciativas como la que tendrá lugar en el Museo Casa Lis de Salamanca. El centro albergará en los próximos meses una exposición de “Coco Chanel y sus amigos”. En la muestra, Bodegas Emilio Moro y la figura de mi abuelo Emilio estarán muy presentes.

Con estas iniciativas lo que buscamos es llevar la cultura del vino a otros eventos que son símbolo de nuestra identidad nacional.

Queremos, desde esta Bodega familiar, apoyar y fomentar la cultura del vino como producto saludable, capaz de exaltar valores tan escasos como la Amistad y el Compañerismo. Queremos acercarnos a los jóvenes, buscamos llegar a las universidades, con el objetivo de  que nuestros estudiantes conozcan de cerca este maravilloso mundo y aprendan a beber con moderación.

Tenemos un año lleno de novedades que espero que os gusten y que podamos llegar a compartir con todos vosotros.

Muchas gracias amigos.

Marca España

A través de este post, quisiera compartir las palabras que he dirigido al Sr. Ministro de Economía, D. Luis de Guindos, con la intención de expresar mi más sincero reconocimiento a las personas que desde las embajadas y oficinas comerciales de nuestro país, luchan por la marca España y por facilitarnos las cosas a los empresarios que vamos a buscarnos la vida y a contribuir con la idea de hacer grande la MARCA ESPAÑA.

Durante mi estancia en Dublín el pasado 15 de septiembre, pude comprobar en primera persona la gran labor que desarrolla la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Dublín, con quien he tenido el placer de trabajar con motivo de la XI edición de Wines From Spain celebrada en Irlanda, donde participé como invitado de honor y tuve la oportunidad de reivindicar la calidad de los vinos españoles durante mi ponencia.

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Desde hace años, en las bodegas que presido, Emilio Moro y Cepa 21, situadas en la Ribera del Duero, luchamos por un reconocimiento internacional de nuestros vinos, al igual que otras muchas marcas españolas. Es por ello que no debería de sorprender si hablo de la pasión y el empeño que cada día ponemos para obtener el reconocimiento de los consumidores de cualquier parte del mundo, intentando alcanzar los 100 puntos, como sí de una buena puntuación se tratara, hablando de vinos.

Durante los 200 días que al año invierto en viajes para dar a conocer y vender, no solamente mi vino, Emilio Moro y Cepa 21, sino mi pueblo, mi región y mi país “ESPAÑA”, del que me siento profundamente orgulloso a pesar de las muchas dificultades por las que atravesamos, nunca me había encontrado con un nivel tan alto de profesionalidad, buen hacer, atención, cariño y dedicación como el que encontré en todas las personas que trabajan en la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Dublín, quienes han demostrado que eso sí que es hacer “MARCA ESPAÑA”.

Como comentaba al comienzo de mi post, fui invitado por el ICEX para ofrecer una masterclass de nuestros vinos y de los vinos españoles. Además de suponer un auténtico placer, defender y reivindicar un producto que es una “gran bandera” de nuestro país, quiero destacar la profesionalidad con la que las personas de la oficina comercial prepararon el evento, invitando a los más prestigiosos periodistas y distribuidores, fue encomiable y por eso repito, eso es hacer “MARCA ESPAÑA”.

Y no estaría de más expresar que al margen de este reconocimiento por su desinteresado trabajo, encabezado por D. Javier Garrigues y su equipo, deberíamos ponerles como ejemplo en todas las oficinas comerciales que tiene nuestro país en todo el mundo.

No se trata simplemente de una cuestión de amabilidad y respeto, todo ese comportamiento se traduce en ventas, en imagen, en posicionamiento y en credibilidad, valores de los que precisamente no contamos en demasía.

PASÓ EL VERANO Y LA VENDIMIA SE ACERCA.

Para mí en realidad el año nuevo empieza en Septiembre, después de haber descansado, un poquito, y haber cargado las pilas… después de haber reflexionado sobre los nuevos retos que tenemos que afrontar.

Estoy aquí sentado en un aeropuerto esperando mi primer viaje,  y noto el gusanillo de los nervios metido en el cuerpo cuando pienso en lo cerca que esta la época más importante para nosotros:

“LA VENDIMIA”

Hoy no podemos pedir más, la calidad de la uva es muy buena y sólo esperamos que Septiembre se porte bien, porque Septiembre es ese mes mágico que tiene la llave para que podamos tener una buena, mala o regular cosecha.

Desde estos momentos estaremos comprobando la evolución de la uva hasta que alcance su mejor equilibrio para ser recogida, sólo nos embarga la preocupación y el compromiso que tenemos con nuestra marca y como no, con nuestros clientes. Necesitamos que las condiciones climatológicas sean las mejores lo que nos permitirá dar la calidad que el mercado espera de nosotros.

Pero Septiembre no es sólo fecha de vendimia, también es tiempo de coger las botellas de las añadas anteriores bajo el brazo y empezar de nuevo a RECORRER EL MUNDO. No podemos parar, nuestro compromiso con la internacionalización pasa por estar muchos días lejos de casa.

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Este año mi andadura ha comenzado en Irlanda donde he sido invitado por el ICEX para dar unas charlas sobre los Vinos de España, en unos días cruzo el “charco” para ir a Asia, y luego es momento de volver y comprobar que nuestro divino Dios ha querido agasajarnos con una buena cosecha.

Entonces, cuando estemos a punto de ello, aflojarán los nervios, el estrés… y con los primeros aromas en la bodega a mora, zarzamora…esos nervios se irán transformando en satisfacción y felicidad…

Como ha cambiado todo desde que era un niño e íbamos sentados con mi padre a vendimiar en una comporta. Afortunadamente de esos recuerdos se ha construido la base por ese gran amor que tenemos por el vino.

Experiencias de mis viajes, no todo es lo que parece.

Perdonad por la tardanza queridos amigos, pero mis obligaciones de “public-relations” requieren mucho de mi persona en esta divina profesión de bodeguero. Me comentaba Leticia (Community Manager de la Bodega), que debería escribir ya en mi blog, porque hacía tiempo que no lo hacía y claramente le dije que sí, que tenía razón, pero para justificar mi tardanza le dije jocosamente “cuando quieras te cambio de vida”, es decir, intercambiamos papeles. A lo cual me respondió: ¡cuando quieras! Yo me sonreí y dije para mis adentros, “si supieras lo duro que es, lo mismo ni lo aguantabas”. Es curioso que la gente en general asocie, cuando visitas muchos lugares, que estás de ocio. “Que afortunado” piensan, hoy en Miami, mañana en New York, pasado a Hong Kong. Pero realmente, el hacer marca internacional vs marca España es muy duro.   Reconozco que no cambiaría mi ritmo de vida por nada del mundo, y que este ritmo solo es posible aguantarlo gracias a  la pasión que renace en mí cada vez que huelo un Emilio Moro, un Malleolus, un Cepa 21… Toda esta pasión es capaz de transformar tus sentimientos, tus emociones y tu estado físico. cirque Por lo general, un día normal de trabajo con distribuidores, comerciales… suele rondar entre 12 y 14 horas, cuando no es más… Empiezas a primera hora las visitas en las wine-shops o vinotecas, parando al mediodía para poder realizar un almuerzo de trabajo con periodistas, sumilleres, jefes de compras… y todo esto sin tiempo para poder tomarte un café reposado junto a un buen Partagas D-4, que en esos momentos es lo que más me gustaría. Por la tarde continuamos las visitas, hay ocasiones que realizamos hasta 8 visitas, explicas tu filosofía, tu historia, tus vinos, por qué tu bodega es diferente a las otras, que tiene de diferenciador… y todo ello explicado con la pasión que me produce este maravilloso elixir que es el vino. Pero no os creáis que el día acaba ahí, luego continuamos con una wine-dinner junto a consumidores finales, con los cuales hay que afinar más en el sentimentalismo, simpatía y espontaneidad. Una vez más todo sale adelante gracias a ese compromiso que tienes con lo que más quieres en el mundo (siempre hablando de algo material, está claro que mi familia es lo que más quiero). DSC_0588_6 Casi siempre todo sale muy bien, y conseguimos calar en lo más profundo de nuestros consumidores, transmitiéndoles realmente lo que queremos de nuestros vinos, lo que hace que por la noche consiga dormir “Feliz”, no sin antes mirar la agenda y ver que a las 5 de la mañana tienes que volver a estar arriba para coger otro avión, o lo que en ese momento toque, para cambiar de ciudad, estado o nación y volver a transmitir a nuevos consumidores, que estén dispuestos a escucharme, la pasión con la que realizamos nuestros vinos. Aun así, queridos amigos, “MARAVILLOSA Y BENDITA DUREZA LA DE MI TRABAJO”

¡Querido Emilio!

El 30 de Mayo hizo 6 años que nos dejaste, subí a verte y a hablar contigo un rato al cementerio de Pesquera, pero lo que no te dije es que iba a dedicarte un post en mi blog (estas cosas de comunicación que ahora están de moda).

Con este post busco hacer un recordatorio y sintetizar lo importante que has sido para nosotros, de qué manera has influenciado nuestras vidas (hablo tanto de mi como de mis hermanos). Tu imagen de hombre callado y mirada firme ante cualquier situación, nos hacía entenderte a la primera, y nos ponía en el camino correcto para  seguir por la vida con la cabeza bien alta. Siempre aprendimos de “tus silencios”, eran una clase magistral de “Saber estar”. La primera imagen que me caló profundamente de ti, “Querido Emilio”, fue cuando volvía de estudiar de Miranda de Ebro, después de pasar un trimestre interno, y tú siempre estabas ahí  para despedirme o recibirme. En esos momentos percibí claramente el cariño y la importancia de un padre para un hijo.

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Desde muy pequeños nos hiciste compartir contigo tus momentos de trabajo, quizás por eso apreciamos tanto el valor de las cosas que tenemos y por las que trabajamos. Recuerdo cuando nos cogías, cariñosamente claro está, de la oreja para que fuéramos a ayudarte a trasegar los carrales (barricas) con un velillo, mientras los otros niños jugaban en nuestro querido pueblo “Pesquera de Duero”. Eso fue una verdadera lección, la mejor carrera universitaria que hemos recibido en nuestra vida. Esto hizo que nuestro amor por el vino y la tierra fuera creciendo, y nos aportó una lección magistral de como en la vida para llegar a algo y ser un hombre de bien, hay que esforzarse mucho.

Nos diste todo lo que pudiste mientras crecimos y tuviste la gallardía de delegar en tus hijos para construir lo que tenemos hoy en día. Todavía recuerdo cuando alguien me dijo que “Emilio Moro” era un nombre muy feo para poner a un vino, aunque en su momento me indignó, hoy 30 años después, sonrió al acordarme de ese amigo porque nuestros vinos llevan el nombre de nuestro padre que, para nosotros, lo fue todo.

Nos viste crecer junto a esta marca, que hoy goza de un prestigio tanto nacional como internacional. Todos los martes solíamos ir a comer al Nazareno, en Roa, un cuarto de lechazo, eso era para ti como el consejo de administración de una empresa, era el momento en el que aprovechabas para ver si tus hijos estaban contentos o no, y hacías tus propias valoraciones.

Gracias “Querido Emilio” porque siempre nos enseñaste, nos ayudaste y nos hiciste levantar una y mil veces. Y siempre me quedaré con una frase tuya que a día de hoy me sigue haciendo sonreír: “Si mis hijos me traen a comer lechazo los martes es que las cosas van bien”, esa es la mejor lectura de una cuenta de resultados que he visto nunca.

La vida te sacudió con un duro cáncer, pero al menos tuvimos la oportunidad de poder disfrutar de ti. Siempre lo he dicho, vivimos con nuestro padre durante su enfermedad, 14 años, pensando que cualquier día podría ser el último, por eso cuando te fuiste dimos gracias a la vida por haber podido compartir contigo tantísimas cosas, y hoy aunque se nos suelte alguna lagrimilla recordándote, nos sentimos orgullosos y felices de haberte tenido como padre.

Siempre te recordaremos “Querido Emilio”.

Profesionalidad Vs Cariño hacia el Vino.

Siempre, desde que era pequeño, he escuchado a mi padre decir: “Hijo, cuesta lo mismo hacer las cosas bien que hacerlas mal”. Y por ello, cuando veo detalles que avalan ese dicho me acuerdo de él.
No sólo lo vi el otro día, sino que lo he visto muchas veces y muy a mi pesar más en España que fuera de nuestro país, y eso que aquí contamos con grandes profesionales.

Por cierto, estoy hablando de “CÓMO SERVIR UN VINO”.

He visto llevar botellas a las mesas que cuanto menos, desprecian todo el trabajo y cariño con el que se ha elaborado el vino que hay en una botella.

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La elaboración de un vino requiere de un buen trabajo durante años, además de esmero y cariño, y por lo tanto merece ser tratado de esta manera.

Sin embargo, cuando un vino es llevado a la mesa con profesionalidad, cariño y elegancia, el camarero que lo porta está engrandeciendo el producto que lleva entre las manos y a ti como comensal. Este pequeño, pero importante detalle, hará que te lleves una magnifica sensación de la calidad del servicio.

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Otra cosa que siempre me resulto curiosa, es como los profesionales de la Hostelería, en general, cuando empiezan una botella de vino suelen aplicar las normas pulcramente. Abren la botella, te sirven un poquito en la copa para que la pruebes, y esperan a servirlo hasta que le das el visto bueno. Pero curiosamente cuando pides una  segunda botella no cumplen estas máximas, sino que abren la botella y sirven el nuevo vino en la misma copa y directamente sobre los restos de la botella anterior.

Así que aplicando el cariño y respeto que merece un vino, sirvamos el vino al comensal con elegancia y respeto, y demos la misma importancia al servicio de la segunda, tercera o cuarta botella, igual que se le ha dado a la primera.

90 Años de Historia. 90 años del “Majuelo del Valderramiro”

Hoy me he parado un momento a reflexionar sobre los viñedos que me rodean, sobre las satisfacciones, recuerdos, sensaciones… que han producido en mi vida. Y me quedo sentado, pensando en el “Majuelo” de Valderramiro” entre otras cosas porque durante este año cumple 90 años.
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El viñedo “Valderramiro” tuvo identidad propia cuando se elaboró como una “single viña” en el año 2000, hasta ese momento tuve la oportunidad de vivir muchos y bonitos recuerdos. Mi padre nos llevaba a mis hermanos y a mí de pequeños, y recuerdo que allí descubrí la sensación del trabajo duro, cuando agarras una morisca para arrancar las malas hierbas, esas madrugadas en las que tenias que ir a sulfatar la viña para protegerla de posibles enfermedades.
Pero por otro lado, también descubrí la sensación de alegría, cuando veía producirse el envero de los racimos con esa morfología diferente a todos los demás. El momento más emocionante se producía justo antes de la vendimia, cuando catábamos las uvas para comprobar su estado de madurez, esa sensación compleja y elegante de puro de néctar que dejaba la uva en la boca, hacia que a todos se nos escapara una sonrisa.
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90 años de historia de los cuales he compartido 50 de mi vida, desde que era un niño y jugaba con mis hermanos entre las cepas, hasta tener la responsabilidad de elaborar el mejor Malleolus de Valderramiro, año tras año.
90 años desde que estas raíces fueron plantadas en este suelo arcilloso, y que hoy en día, siguen dándonos toda su riqueza mineral y que son el alma de este maravilloso vino.
90 años de complejidad, elegancia y respeto al buen hacer, que han conseguido hacer que su vino, “Malleolus de Valderramiro”, presuma de haber recibido prestigiosas puntuaciones y valoraciones. Además de hacerme aflorar todo lo mejor de mi pasión cada vez que lo siento en mi paladar.

El vino sabe igual en todas partes.

 

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 amigos, si se mantienen las mejores condiciones de conservación, el vino sabe igual en todas partes. Hace unos días, hablaba con un buen amigo a través de Twitter sobre un comentario de un conocido que afirmaba que “los vinos españoles no saben igual en América“.

En mis viajes coincido con mucha gente que tiene esa creencia. Es más, desde pequeño siempre escuché en casa a mi padre, a mis abuelos, decir que “el vino de Ribera del Duero se estropea una vez ha traspasado Despeñaperros“. Es decir, que el vino cambia de sabor cuando se cruza de la zona norte a la zona sur de España. Pero esa expresión no es del todo correcta. El vino, que se elabora cada añada con la misma materia prima, y que está embotellado en vidrio, ¿debe tener el mismo sabor en cualquier territorio?, ¿ya sea Pesquera del Duero, Nueva York o Shanghái? De hecho, si antes del embotellado se han cuidado los parámetros clave como son la microbiología y los factores de estabilidad y una vez el vino ha sido embotellado se han tenido los cuidados oportunos en lo referente a no exponer el vino a excesiva luz y conservarlo a una temperatura ideal (de entre 14º a 18º) durante su vida, aseguramos su calidad y su sabor.

El problema viene a la hora de mantener de forma correcta toda la cadena de conservación del vino, desde la bodega hasta la mesa. Desde que se recoge la primera uva en la vendimia hasta que las botellas llegan al distribuidor, desde Bodegas Emilio Moro realizamos un gran esfuerzo para que esos parámetros de conservación sean los adecuados y el vino sepa igual en todas partes. No obstante, no hay que olvidar que las cuestiones emocionales, medioambientales, culturales, etc pueden influir en la percepción que cada persona tenga del vino. A todos los que disfrutáis de nuestros vinos tanto fuera como dentro de la Ribera del Duero, os invito a que compartáis con nosotros vuestra opinión.

José Moro. Bodeguero Emilio Moro.

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